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Mayte Ortiz

imagen de una abuela con una cámara de fotos

CARTA DE UNA ABUELA A SU NIETO FOTÓGRAFO

Hijo, una buena foto no empieza cuando aprietas el botón. Empieza cuando aprendes a mirar.

Querido Nieto:

A ver criatura.

Pasa y siéntate.

Mira, Nevaditos, que te gustan mucho.

Cuéntame qué es eso que te trae por la calle de la Amargura.

Si yo ya sé que tienes mucho arte para las fotos y que es lo que más te gusta.

Entonces ¿por qué estás así?

Ah, que no puedes dedicarle todo el tiempo que te gustaría porque tienes que buscar clientes.

¿No me dijiste que salías en el “Flik” ese, en el “Istagrán” y que te habían hecho una… ains, cómo era… eso, una web?

Lo de los “laiks”.

Tienes muchos, sí.

Mira que los “laiks” no llenan la nevera.

Lo que necesitas son clientes buenos.

Es que te lo tengo que contar todo.

Un cliente bueno es el que no te regatea el precio de tu arte.

Porque tu estudio es eso, un estudio donde está tu arte.

No son las rebajas de los grandes almacenes ni el día sin IVA.

Hombre ya.

¿Le regatea su jefe el sueldo al fin de mes?

Ea, pues a ti tampoco.

Ni te enseña cómo tienes que hacer tu trabajo.

Y menos su cuñado.

O ese que sabe más que nadie porque se ha lincenciado en todo menos en fotografia.

¿Que le hagas recortes de un vídeo?

Ains ¿eso son dos cosas no?.

¿Que saques las fotos del vídeo?

Mira, que yo no entiendo de fotos, para eso te tengo a ti.

Pero me da que una cosa es una fotografía y otra un vídeo.

Y que las cámaras son distintas.

Ya empiezo a entender.

Una cosa es hacer fotografías y otra vivir de ellas.

Todo tiene arreglo.

Y vale tanto para canonistas, como nikonistas y sonynistas.

Señor, que fatiguita con polarizarlo todo.

A ver, tú dices que te encuentra gente.

Da igual que haya sido por “guguel”, que por el “instagrán” o de casualidad.

Aquí la madre del cordero es ¿qué pasa cuando tienes a tu cliente delante?

No importa que acabes de empezar o que lleves más bodas que el cura del pueblo.

Eso da igual.

El caso es que cuando tu cliente te encuentre, sepa que ya no tiene que seguir buscando.

Eres muy bueno haciendo fotos, pero nadie te enseñó a venderlas.

Imagina que voy a buscarte.

Me da igual que sea en el “guguel”, en el “istagrán” o dónde quiera que estés.

Alma cándida ¿tú sabes cuántos fotógrafos salen?

Yo sí, porque me puse a buscarte.

Ya te digo yo que no eres el único.

Un montón.

Me pongo a ver las webs esas.

Todas con fotos muy bonitas, las cosas como son.

Y empiezo a leer.

Ahí viene el lío.

Todos hacéis fotos con alma.

Inmortalizáis instantes para que duren de por vida.

Por Dios, ¿si son inmortales cómo no van a durar toda la vida?

Tenéis unas cosas a veces…

Y también mucha experiencia, formación y disponéis de lo último en tecnología.

Te repito que me da igual lo de la tecnología porque no lo entiendo.

Lo que quiero en un buen resultado.

Sois profesionales.

A ver, que doy por hecho que eres profesional.

Pero tú ¿qué has hecho?

¿Copiar y pegar lo que dicen otros?

Si quito el nombre de las webs, de las campañas, de las tarjetas, o de las “publicidades” todas son iguales.

Y ahora me dirás que no entiendes por qué unos cobran diez (por decir algo) y otros mil.

El collejón que te daba.

Porque a lo mejor el de mil ha conseguido que dejen de compararle con los demás.

Y encima no tiene que justificar sus tarifas.

Tus fotos ya me dicen que tienes arte y talento.

Pero si estoy entre varias opciones, termino por decidirme por lo que leo.

No por el precio, sino por lo que leo.

A ver, grábate esto:

“Una imagen vale más que mil palabras, pero si va con un buen texto, vale más de diez mil”.

Si tú y tu arte no sois como los demás ¿por qué tus palabras sí?

Anda.

Llévate esto, que uno nunca se va de casa de la abuela con las manos vacías.

Puede que dentro de diez minutos no hayas escrito el mejor texto de tu vida.

Pero dejarás de escribir a ciegas.

Las 6 cosas que hacen que un cliente te elija antes incluso de preguntarte el precio.

Mientras tú haces lo que más te gusta: fotos mientras ves cómo te contratan.

O que se casen sólo para que los fotografíes.

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Mi vida, te deseo un buenísimo día, y muchas alegrías y prosperidad en tu negocio.

TU ABUELA QUE TE QUIERE UNA JARTÁ

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